Atrofia cerebral: ¿Envejecimiento normal o inicio de la enfermedad de Alzheimer?

Envejecimiento y Alzheimer en perspectiva

Se estima que para el año 2050, el número de enfermos con demencia estará rondando los 130 millones. Una cifra impresionante, sobre todo si tenemos en cuenta que todavía no existe un tratamiento que modifique, de alguna manera, la evolución natural de la enfermedad.

Peor aún, las drogas existentes tienen una eficacia muy discutida. Tanto es asi, que en el año 2018, el ministro de salud francés, retiró del sistema de seguro de salud, ciertas drogas usadas en enfermos con demencias, como memantine, donepecilo, galantamina y rivastigmina, dada su demostrada falta de eficacia.

Se utilizan muchos fármacos pero no existe un tratamiento que modifique la evolución natural de la enfermedad de Alzheimer.

Por otra parte, especialistas en demencias se atreven a pronosticar la aparición de algún fármaco “revolucionario” en este sentido para el año 2025.

Pero más allá de estos datos: ¿Que es la atrofia cerebral? ¿Tiene que ver con una demencia? ¿Es un cambio común en el envejecimiento normal?

Cambios en el volumen cerebral

La atrofia cerebral es un hallazgo común en enfermedades degenerativas y demencias. Pero también se encuentra presente en individuos aparentemente sanos.
Durante muchos años se estudió la relación de esta atrofia cerebral con el envejecimiento normal y demencias como la enfermedad de Alzheimer, y se intentó encontrar signos que permitan detectar este tipo de enfermedades.

Esquema de un corte frontal de dos cerebros. El de la izquierda es un cerebro sano y el de la derecha uno que padece la enfermedad de Alzheimer. Fuente: Wikipedia

A partir de los 50 años de vida, se inician procesos que llevan a la reducción paulatina del volumen cerebral, llegando a su nivel más bajo en torno a los 86 años.

Se sabe que el peso del cerebro normal varia entre 1200 y 1400 gramos. Y son estos 200 gramos de diferencia, justamente, los que existen entre un cerebro joven y en uno octogenario.
Esta disminución del volumen cerebral que aparece con el trascurrir de los años, se debe a la pérdida del número de neuronas y del volumen de sustancia blanca.

Vinke et al. Trajectories of imaging markers in brain aging: the Rotterdam Study.

Pero, ¿que es normal? El envejecimiento es un proceso dinámico, y varia mucho de persona a persona. Y todavía no existe un marco de referencia para asegurar que un determinado nivel de atrofia es “normal” para cierta edad.

Cuando se realiza un estudio microscópico de los cerebros envejecidos, se pueden observar diferentes hallazgos, como la presencia de cuerpos amiloideos, degeneración granulovacuolar y cuerpos de Hirano en el hipocampo.
También se encuentran placas amiloides y ovillos neurofibrilares, que son hallazgos característicos en la enfermedad de Alzheimer. Pero que pueden verse también en cerebros envejecidos y sin síntomas de demencia.

En definitiva, un cerebro envejecido y uno enfermo con demencia puede tener, en ocasiones, un aspecto similar cuando lo observamos al microscopio.

Lo cierto es que el “envejecimiento normal” forma parte de un espectro neurodegenerativo.

Es difícil predecir una demencia

El uso de la atrofia cerebral como marcador de neurodegeneración o demencias es discutido.
En algunos estudios se observó que pacientes sanos con disminución del volumen cerebral difícilmente desarrollen enfermedad de Alzheimer.

Además, es necesario detectar también otros hallazgos en los estudios que puedan indicar neurodegeneración, como microhemorragias, enfermedad de sustancia blanca, infartos cerebrales silentes, espacios perivasculares ensanchados o atrofia hipocampal.

Debido a que la atrofia cerebral en pacientes con Alzheimer precede a los síntomas clínicos, los investigadores han propuesto usarla como un marcador de la patología en ensayos clínicos y estudios longitudinales.

Pero como no todos los cambios del volumen cerebral presagian demencia, se comenzaron a buscar otros biomarcadores más precisos, como ser los niveles de proteína beta-amiloide o tau en líquido cefalorraquideo, o la detección de estas proteínas en el cerebro mediante tomografía con emisión de positrones (PET), o estudios de Resonancia o tomografía con emisión de positrones con trazador de glucosa.

1. Proteína beta amiloide (A?) dosada en líquido cefalorraquídeo o por PET
2. Proteína tau dosada en líquido cefalorraquídeo o por FDG-PET
3. Atrofia cerebral evidenciada en Resonancia magnética, principalemente en el lóbulo temporal medial
3. Alteraciones de la memoria cuantificados mediante test cognitivos
4. Signos de demencia, cuantificados con test neurocognitivos.
Fuente: http://adni.loni.usc.edu/study-design/

Actualmente se busca un método barato y efectivo para detectar estos biomarcadores en sangre u orina, pero uno de los problemas sigue estando presente: no todas las personas con niveles de biomarcadores alterados desarrollan demencia.

La búsqueda continúa.

Referencias

  1. Vinke E, et al. Trajectories of imaging markers in brain aging: the Rotterdam Study. Neurobiology of Aging. Volume 71, November 2018, Pages 32-40
    10.1016/j.neurobiolaging.2018.07.001
  2. Sengoku R. Aging and Alzheimer’ s desease pathology. Neuropathology 2019. Dec 21.
    https://doi.org/10.1111/neup.12626

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